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¡Apaga la tele!

@nandopilgrim

El título de este artículo es una orden imperativa bastante clara, y para el clima de tolerancia y respeto que me gusta promover y que intento practicar en cualquier situación quizá sea un poco excesivo, siendo mejor un “¿podrías apagar la tele, por favor?” pero ante la enorme cantidad de basura que la caja tonta vuelca en nuestras vidas cada día llega un momento en que hay que imponer un estado de Tolerancia Cero.

Y por muchas razones, voy a ver si las consigo resumir de una manera más o menos eficiente porque nada es blanco o negro, nunca.

La principal razón para ello es la pérdida de tiempo. 250409-apagar-tvRecurriendo al recurrido “para gustos, colores” está claro que a cada uno le gustan o le interesan un cierto tipo de programas, pero si nos paramos a pensar fríamente y siendo sinceros con nosotros mismos ¿cuántos tipos de programas nos aportan algo positivo en nuestro día a día? Muy muy pocos, y los que lo hacen los rechazamos porque “aburren”. El aumento de la telebasura en los últimos años es realmente estremecedor, del mismo modo que lo es el aumento de fieles consumidores de esta programación.

Desgraciadamente, las cadenas se han dado cuenta de lo que alimenta el poco tiempo libre que tenemos por norma general al día es el morbo, la risa fácil (por muy mal gusto que tenga) y la violencia. Por ello cada día la parrilla televisiva aumenta su oferta dedicada a este tipo de programas. Como Gran Hermano, Mujeres y Hombres, Sálvame, La Voz, De buena ley (que ironía), Mira quién baila, Masterchef y otros por el estilo. ¿Qué Masterchef está bien? Estaría bien si no estuviera manipulado, como se ha demostrado y como todos los realitys. apaga-la-tele-2Después están los apartados como El Peliculón o El Taquillazo, que si no muere una media de diez personas por película o aparecen tres o cuatro desnudos el film no vale la pena.

Programas culturales hay pocos y casi todos los aglutina La 2, como Página 2 o This is Opera, algunos documentales y poco más.

Los debates políticos aburren y son repetitivos, ya que hay quien defiende lo indefendible y otros se dedican a hacer propaganda del partido correspondiente. Queda el deporte y el poco cine independiente que se programa. Ah, y los concursos, que los hay de todo tipo.

Pero realmente, y es mi opinión, la televisión es una gran pérdida de tiempo.

Otro motivo es que nos atonta. Lo pienso seriamente. Nos quedamos quietos ante la pantalla sin pensar en nada, sin reflexionar, sin ni siquiera tener conversación. Y la mayoría de las cosas que vemos en ella no nos instruye, es más nos destruye  el intelecto, porque, curiosamente, parece que todo lo que dice la tele va a misa y nos lo creemos a pies juntillas. Ni nos lo cuestionamos. Y eso es muy peligroso. Los partidos políticos y las empresas publicitarias lo saben, por eso invierten tanto dinero en televisión y manipulan los informativos: porque nos lo creemos todo. Por eso tantos minutos de publicidad en las películas, especialmente si son morbosas o violentas, porque saben que más gente las estará viendo.

Hay casos de actores que hacen de malos en alguna telenovela y les han llegado a insultar por la calle o a decirles “¿pero cómo puedes dormir por las noches?”. Si hay gente que no separa la realidad de la ficción en una telenovela, podemos deducir que difícilmente se cuestionarán la veracidad de una noticia o una publicidad. Y son más de lo que nos pensamos.

La conversación que podamos tener sobre cualquier cosa en casa a la hora de comer o de cenar, que suelen ser los pocos momentos en que se reúna una familia, se ve relegada a un segundo plano por el televisor. En qué pocos hogares he visto yo a esas horas el televisor apagado.2011-01-09_IMG_2011-01-02_01.25.25__D0301.jpg ¿Y en los vuestros? ¿Y la costumbre de tener todo el día la tele encendida aunque no haya nadie mirándola? Y no me vale el argumento de que le hace compañía a la gente mayor, porque ese es un caso específico totalmente disculpable y si hablamos de la poca/escasa compañía que tiene la gente mayor más de uno/una no se va a poder disculpar a sí mismo.

Tampoco veo lógico aquello de tener un televisor en cada habitación. Lleva a lo mismo, a separar a los miembros de una familia de tal modo que prefieren ver cada uno su programa favorito antes que estar juntos. Como ya he dicho antes, nada es blanco o negro, pero no me negaréis que tiene narices la cosa.

Otro motivo importante es el ejemplo: los niños hacen todo lo que ven. Si lo que observan es que nadie habla (o le hacen callar, que es peor) por escuchar qué dice el televisor o que lo único que hacemos antes de irnos a la cama es ver cualquier cosa en tv hasta que se nos cierran los ojos van a adquirir esos hábitos para ellos mismo inconscientemente. Eso también es muy peligroso. Entre semana quizá se vayan pronto  a la cama, pero  el  fin de semana no, y los niños son esponjas de comportamientos, palabras y costumbres. 261387_181347448591677_161465307246558_519303_2055249_nEn cambio, si después de cenar, se haya tenido o no una buena conversación (no todas las cenas van a ser el guión de Redes) cogemos un libro y aprovechamos así nuestro tiempo libre vamos a ganar dos cosas: en nuestra salud y en el desarrollo del niño, puesto que va a imitar esa conducta siempre que pueda.

También creo que  son nocivos los canales infantiles “24 horas”. Cada uno tendrá su situación en casa, pero nos viene de maravilla para tener a los niños ocupados y que no molesten. Aparte de no desarrollar una afectividad eficiente con su entorno puede que disminuya su capacidad creativa, ya que al estar ocupados sin nada más que hacer que mirar la pantalla no desarrollan otras capacidades.

Pienso y defiendo que la televisión embrutece nuestro pensamiento y frena nuestro desarrollo personal, empobrece nuestra comunicación familiar y disminuye el sentido propio de los valores, ya que empezamos viendo cualquier cosa que nos parece una aberración y una barbaridad y terminamos por normalizarlo sin escandalizarnos ya apenas.

Todo en su justa medida es bueno, pero hemos sistematizado la costumbre de darle preferencia al televisor antes que a otras cosas mucho más importantes en nuestras vidas día a día. Tampoco hay que inmolarse si eres fan de las películas de Vin Diesel o seguidor de El Hormiguero o si estás esperando a que llegue cierto día de la semana para ver tu serie favorita, pero podemos cambiar muchas cosas con un poquito de costumbre y de fuerza de voluntad.

No espero que estéis todos lo que leáis esto de acuerdo conmigo, pero es mi opinión y si os hace pensar un poquito, pues mejor.

Alatriste, Reverte y Telecirco

@nandopilgrim

¿Habéis visto la serie Las aventuras del Capitán Alatriste? No, normal, quién la va a ver si la echaban a las doce de la noche.

No hay duda de que Arturo Pérez-Reverte es uno de nuestros grandes escritores, y Alatriste uno de sus mejores personajes. Por muchas cosas; el carácter que le imprime, las aventuras que nos describe, el momento histórico en que se basan las novelas. Pero ha tenido la mala suerte (o mala elección, tanto no sé) de que la productora que ha puesto en marcha la adaptación para televisión haya sido Mediaset. Porque esa gente no respeta nada.

Las aventuras del Capitán Alatriste se empezó a emitir los miércoles en prime time alcanzando una cuota de pantalla de 13,4%, que no está tan mal. Pero tenía un problema: iba después de la emisión del resumen diario de Gran Hermano VIP, de cuyo contenido no quiero acordarme.

Y como ese tipo de programas parece que funciona con las audiencias (Página 2 o Salvados quizá no tanto, pero GH sí) pues cada semana la serie empezaba un poco más tarde. Primero un cuarto de hora, después media hora… finalmente la serie era emitida a las doce de la noche. E incluso un día se suspendió la emisión sin previo aviso, en beneficio de una “gala sorpresa” del programa estrella de Tele 5.

Está claro que la serie tiene algunos fallos y que el propio Reverte admite tener “sentimientos encontrados”, pero lo de esta cadena y su programación es de traca.

Arturo Pérez-Reverte. Foto: alfaguara.com

Arturo Pérez-Reverte. Foto: alfaguara.com

Y como este es mi blog y si lo escribo es para decir lo que pienso, allá va:

Yo no sé vosotros (los pocos que me leéis, si es que alguien lo hace) pero estoy harto de tanta telebasura. Y la mayoría la ofrece la misma cadena y la misma productora. Mujeres y hombres y viceversa, del que he leído la noticia estos días de que se están recogiendo firmas para que lo retiren de la parrilla después de la vergonzante reacción de los seguidores del programa al ver que Telecinco daba cobertura al accidente aéreo ocurrido en los Alpes y en el que murieron más de 150 personas. ¿Qué tipo de gente ve el programa, capaz de realizar unos comentarios tan denigrantes para la moral humana? Comentarios del tipo “no es mi culpa que sean tontos y que se estrellen. Me parece fatal que no emitan el programa por culpa de un accidente” o este otro “no me importa lo de Francia, que me pongan ya el programa. Quiero a mis niños”.

Perdonadme pero…  ¿Qué clase de persona (si se le puede llamar así) hace ese tipo de comentarios? Persona sin sentido común, ni corazón, ni sentimientos de ninguna clase más que el egoísmo y la sed de morbo.

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O Sálvame, emitido diariamente en horario infantil. Con un par. Por no hablar ya del mencionado GH VIP, vergonzoso en contenido y “continentes”, que no son el mejor ejemplo para seguir en sus quehaceres diarios precisamente.

Posiblemente esté pecando de pretencioso al juzgar a este tipo de personas, realmente no es mi intención, pero me enciende la sangre ver que estamos creando estúpidos incapaces de pensar por sí mismos, incapaces de sentir empatía de alguna clase, mentes aletargadas que se conforman con el morbo de contemplar gente insultándose en directo.

Y claro, me podéis decir “si no te gusta no lo mires” y tenéis razón. Cada uno elige lo que quiere ver. El problema es lo que se está eligiendo para que lo veamos, que cada vez hay menos opciones sensatas, y el problema también es que si yo elijo ver una serie española sobre una gran novela de un gran escritor, estoy condenado a  que no me respeten, gracias a las audiencias que gana la telebasura.

Y es una lástima, que además de que somos un país de pandereta por todo lo que está pasando últimamente contribuyamos de una manera tan cómoda a la imbecilidad general.

P.D. al que le haya molestado este artículo mis más hipócritas disculpas y una recomendación: lo tienes fácil, no me leas más y pon Tele 5.