¡BASTA! PIENSA. LEE.

@nandopilgrim

Hemos perdido la hermosa capacidad de cuestionarnos las cosas, de DUDAR.

¿Por qué nos creemos a pies juntillas lo que nos cuentan sin preocuparnos si es verdad o mentira?

Estoy harto de publicaciones xenófobas, de demostraciones veladas de racismo y de odio que van todas acompañadas de frases tan peligrosas como “los de aquí primero” o “a los de aquí nadie les apoya igual” “este gobierno solo mira por los extranjeros”.

La única intención de estas publicaciones es anclar el odio en nuestros subconscientes

ALTO.

BASTA YA DE TANTA INTOLERANCIA GRATUITA.

POR FAVOR.

¿No os habéis parado a preguntar por qué este tipo de publicación florece después de un atentado en alguna parte del mundo?

¿Os habéis detenido por un momento siquiera a pensar si es cierto o no, si los extranjeros tienen todos los medicamentos gratis o si tienen un sueldo de dos mil euros solo por ser inmigrante y no hacer nada?

He visto extranjeros (con o sin papeles) trabajando horas y horas en lugares infames por un sueldo inhumano.

¿De verdad creéis que cobran del estado por la cara, aparte de disfrutar de tan maravillosos trabajos?

Tengo amigos inmigrantes trabajando y malviviendo en España y son mucho más generosos y personas que nuestros propios paisanos.

Me apetece citar, llegados a este punto, a Ray Bradbury en su libro Farenheit 451(*):

Si no quieres que un hombre se sienta políticamente desgraciado, no les enseñes dos aspectos de la misma cuestión, pues le preocuparás, enséñale sólo uno. O mejor aún: no le muestres ninguno”.

¿Y por qué es mejor no preocupar a nadie? PARA QUE NO PIENSE POR SÍ MISMO.

El individuo que piensa es peligroso, se cuestiona las cosas y llega a ver más de una realidad, por eso es mejor adoctrinarle enseñándole solo una cara y haciéndole creer que además de ser la única realidad, es la correcta.

La filosofía del pensamiento único es lo que nos convierte en rebaño adoctrinado por unos medios de comunicación manipulados y maliciosos.

Y ¿a quién le interesa esto? Al sistema, al gobierno, a todo aquello que pretenda controlar (y lo consigue) nuestro modo de vivir, de pensar, de consumir y de comportarnos. Y de ser dóciles, por supuesto.

PERO SEAMOS VALIENTES Y PENSEMOS UN POCO.

Cuestionémonos las cosas.

Para empezar, NOSOTROS fuimos lo primero para gente de otro país que vio cómo muchísimas personas tuvieron que huir de España por culpa de la guerra o la posguerra, del hambre y de la crisis.

SÍ, QUERIDO LECTOR, NOSOSTROS FUIMOS INMIGRANTES. NO LO OLVIDEMOS.

Hubo países que nos brindaron su ayuda, nos abrieron sus casas y sus empleos. No fue fácil ni de lejos bonito, pero comparado con lo que nosotros le estamos haciendo a la situación actual aquello fue un camino de rosas. HAY QUE LEER MÁS.

Después, ¿a quién le echamos la culpa de que los inmigrantes aquí nos roben el trabajo? a los extranjeros, faltaría más.

Pienso yo que sería más justo echarle la culpa a la gran cantidad de empresas que han DESLOCALIZADO su producción para llevarse sus factorías a países donde la mano de obra se paga a una miseria la hora PARA OBTENER MAYORES BENEFICIOS DEJANDO SIN TRABAJO A LA GENTE DE AQUÍ, DE SU PROPIO PUEBLO.

Sigamos pensando. ¿Por qué hay inmigrantes trabajando sin papeles?

Pues porque hay empresarios que los buscan para que trabajen en sus fábricas o en sus campos. ¿Y por qué esos empresarios no contratan a españoles? Pues porque así evitan pagar Seguridad Social, impuestos y un sueldo más alto, porque cobran miserias la mayoría de las veces, no nos engañemos, lo justo para subsistir si  llega y poco más.

¿Entonces de quién es la culpa?

Recuerda que los empresarios que deslocalizan o que contrata gente sin papeles son ESPAÑOLES, no dejes que cualquiera te de lecciones de moralidad ¡por favor!.

Pero no nos detengamos, si has sido capaz de llegar aquí podrás ir un poco más lejos.

La propia hipocresía de los gobiernos es lo que me provoca el vómito más violento.

Ahora cerramos nuestras fronteras, observamos a los extranjeros con lupa, tememos su terrorismo y nos meten en la cabeza que cualquiera que no piense como tú o peor aún, que no profese tu misma religión es potencialmente un asesino.

(la religión es otro tema que el día que me ponga a escribir sobre ella me quedo solo)

Entonces, querido lector que apoyas a este gobierno, ¿no se te remueven las tripas cuando ves que negocian con países como Arabia Saudí o Estados Unidos?

¿Sabes que esos países promueven el mercado negro (y a veces sin ocultarse siquiera) de venta de armas a las guerrillas de todo el mundo?

¿Sabes que en países donde no había conflicto, ellos lo crearon para que la industria armamentística no pasara hambre?

¿No crees que cualquiera prefiere huir antes de vivir bajo las bombas?

¿Te has parado a pensar que la gente de esos países, una vez destrozada su familia, su trabajo, su ciudad, sus vidas, se convierten en carne de cañón para los grupos extremistas que buscan víctimas desesperadas?

¿Qué harías TÚ si lo pierdes todo, TODO, por una guerra que te ha caído encima sin saber a cuento de qué y te ofrecen la posibilidad, ya que estás pensando que nada de esto tiene sentido y que lo mejor es suicidarte, de poder quitarte la vida vengándote de paso de una parte de la sociedad que ha contribuido a hacerte esto?

¿Qué harías?

Pues una mente desquiciada y desesperada se convierte al fanatismo más absoluto y hace lo que sea empujado por la rabia, el odio y un hábil comecocos extremista.

Esa mente antes pertenecía a una persona normal, trabajadora, con su familia y su empleo, su casa, su vida, sus domingos por la tarde y sus paseos por el parque.

Hasta que llegaron las bombas.

Piensa en quién tiró las bombas y por qué.

Piensa en quién sale ganando.

Piensa en a quién le importa los que pierden.

Piensa si son los mismos que luego te dicen que el producto resultante de esa guerra es peligroso para tu propia seguridad y la de tu sociedad.

Piensa si ese mismo gobierno que tú votas para que te protejan de eso no son los mismos que provocan esas situaciones haciendo negocios éticamente incorrectos con otros gobiernos.

Piensa si no es el propio occidente el que oprime al resto del mundo y luego llora porque le vienen algunas cosecuencias encima.

Y digo algunas, porque los medios de comunicación magnifican diez muertos en una capital europea y callan un atentado en cualquier país que no sea occidente de docientas personas en un mercado, o en una escuela.

Porque por cada francés, americano o inglés muerto han habido millones de sirios, de libios, de palestinos, de afganos, de iraquíes.

Y ERAN PERSONAS IGUALMENTE. HUMANOS. DE TU RAZA. Con tus mismas inquietudes, sueños e ilusiones. Un europeo o un americano no valen más que el resto del mundo.

Piensa si occidente, donde vives y al que apoyas, es ético y moral.

Busca ética en el diccionario y empieza a pensar por ti mismo.

Busca moralidad también, y no dejes que otros piensen por ti.

No te creas todo lo que lees.

No te creas todo lo que te dicen.

Abre los ojos.

PIENSA, JODER, PIENSA.

Y BASTA YA DE RACISMO Y XENOFOBIA GRATUITOS.

 

(*) Farenheit 451 es la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde. Bradbury nos presenta en su novela una sociedad futurista cuyo único objetivo es destruir (quemando) los libros existentes para así poder disfrutar cómodamente de la manipulación otorgada por el pensamiento único.

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